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Мовна специфіка літературних творів доби Золотого Віку (стр. 1 из 13)

CONTENIDO

Introducción

1. La característica de la literatura del Siglo de Oro

1.1. La noción general del Siglo de Oro

1.2. Prosa científica e histórica

1.3. La novela de caballerías

1.4. La novela pastoril

1.5. Lazarillo de Tormes y la novela picaresca

1.6. Don Quijote - Miguel de Cervantes

1.7. Poesía de siglo XVI - Garcilaso de la Vega

1.8. Poesía épica

1.9. Literatura espiritual

1.10. La poesía del S. XVII - Góngora, Quevedo y Lope de Vega

1.11. La comedia o teatro nacional español

1.12. La prosa de ideas - Quevedo y Gracián

2. Categoría de axiologia

2.1. Noción y despliegue de axiologia

2.2. El subjetivismo axiológico

2.3. El objetivismo axiológico

2.4. Determinación sistemática del valor

2.5. Entrada de la Axiología en el ámbito de la Ontología

3. Las características semánticas de evaluación 3.1.El factor subjetivo y objetivo de evaluación

3.2. Clasificación de tipos de evaluación

3.3. Los componentes evaluativos y descriptivos de significado

La evaluación general y parcial

4. La evaluación comparativa de situaciones

5. La parte práctica: léxico de evaluación subjetiva

en las obras del Siglo de Oro

6. Conclusiones

7. Резюме

8. Бібліографія


INTRODUCCIÓN

El enfoque de la lingüística de las últimas décadas tiende a la investigaciones del problema de la personalidad el la lengua. Las obras de los científicos contemporáneos se caracterizan por la visión antropológica del análisis de obras litererias. Texto se observa como el reflejo de la concepción valorativa del autor. Los medios de expresión de la evaluación subjetiva son el modo de realización de la imagen del autor más importante.

Cualquier juicio presupone el sujeto, es decir, una persona que produce la evaluación y un fenómeno o una cosa a la cual se refiere la evaluación. La medida de valor de todo lo existente es un hombre en conjunto de todas las manifestaciones de su vitalidad. El criterio popular presupone la existencia del hecho objetivo y sólido como generador de la dudosa experiencia subjetiva, cuando el proceso es inverso y las cualidades opuestas. Para cada uno de nosotros, sólo es real nuestra subjetividad, percepción y sensibilidad. Una misma cosa puede ser evaluada por diferentes personas como bonita, fea, excelente, terrible, ordinaria etc.Uno evalúa situaciones, acciones, modos de actuar, acontecimientos en adecuación con las finalidades que se propone, de la real situación de su vida. Cada día nosotros dividimos lo bueno de lo malo, lo delicioso lo contraponemos a lo desabrido, lo inagradable a lo agradable. La presencia de una opción dentro de una serie de alternativas, incita a uno a hacer una comparación evaluativa. Las alternativas se comparan desde el punto de vista de que es mejor y peor para nosotros.

La correlación de lo subjetivo y lo objetivo es el problema básico alrededor de que se desarrollan las discusiones sobre la esencia filosófica de valores y sobre la naturaleza de juicios evaluativos. Historia del aprendizaje de evaluación se caracteriza por una contínua lucha de dos corrientes, una de las cuales se apoya sobre la idea de que lo más importante en proceso de evaluación es sujeto mientras la segunda se inclina a lo que el componente principal de evaluación es la naturaleza del objeto.

En este trabajo observamos como se realiza la evaluación subjetiva por los protagonistas de los escritores españoles del Siglo del Oro, que medios léxicos se usan para proporcionar el valor subjetivo a sus juicios.

El objeto: el léxico de las obras del Siglo de Oro: novelas de Miguel de Cervantes, Quevedo y Gracián y las piezas de Lope de Vega, Tirso de Molina, Calderón de la Barca.

La actualidad de la investigación: los resultados obtenidos han de monstrar las oportunidades léxicas que tiene la lengua española para expresar el subjetivismo caractéristico para cualquier juicio a través de las réplicas de los personajes de las obras analizadas.

El sujeto:las peculiaridades de la lengua de las obras artísticas del Siglo de Oro.

El objetivo: analisar el léxico de valor subjetivo basándose en las obras de Cervantes, Quevedo, Gracián, Lope de Vega, Tirso de Molina y Calderón de la Barca.

Para lograr este objetivo ha de cumlir las tareas siguientes:

· definir la noción de la evaluación subjetiva, sus peculiaridades y funciones;

· estudiar las circunstancias del uso del léxico de la evaluación subjetiva ;

· establecer la función de la evaluación subjetiva en el lenguaje de los personajes;

· analizándo las obras de Cervantes, Quevedo y Gracián, Lope de Vega y Calderón de la Barca revelar papel del léxico de valor subjetivo en las obras del Siglo del Oro.

El material: las novelas de Miguel de Cervantes Saavedra “La gitanilla”, “Rinconete y Cortadillo”, “El licenciado Vidriera”, “El celoso extremeño”, “La ilustre fregona” , “Los Sueños” de Quevedo y “Arte de ingenio” de Gracián, la pieza de Lope de Vega“¡Ay, Verdades que en el Amor ... !” y “La vida es sueño” de Calderón de la Barca.

El valor práctico: este trabajo de máster precisa la importancia del estudio del léxico de evaluación subjetiva.

Los métodos de la investigación:

· el análisis teórico de las investigaciones de los lingüistas rusos y españoles acerca de la axiologia, ciencia que se ocupa de valores, y acerca de evaluación;

· comparación de factores subjetivo y objetivo de la evaluación;

· clasificación de tipos de evaluación a base del análisis de las teorías lingüísticas;

· estudio de las obras de célebres lingüistas que investigaron la evaluación: E.Wolf,N.Arutyunova, P.Nowel-Smit, J. fon Wright, G.Moor.


1. La característica de la literatura del Siglo de Oro

1.1. La noción general del Siglo de Oro

Por Siglo de Oro se entiende la época clásica o de apogeo de la cultura española, esencialmente el Renacimiento del siglo XVI y el Barroco del siglo XVII. Ciñéndose a fechas concretas de acontecimientos clave, podría decirse que se trataría de dos siglos escasos, desde la publicación de la Gramática castellana de Antonio de Nebrija (1492) hasta la muerte de Calderón (1681). El punto más alto de este apogeo se encuentra en la obra de Miguel de Cervantes y Lope de Vega, aunque los signos de decadencia empiezan a mostrarse en 1580; todo el siglo XVII es ya un periodo de declive económico, social y cultural.

La elección de 1492 no es casual: en ese año termina el poder político musulmán en la Península con la conquista del Reino de Granada, aunque una minoría morisca seguirá siendo tolerada en Castilla, Aragón y Andalucía hasta el reinado de Felipe III; por otra parte se expulsa a los judíos que no se cristianizan y éstos fundan colonias hispanas por toda Europa, Asia y Norte de África, donde siguen cultivando su lengua y escribiendo literatura en castellano y produciendo figuras notables, como el economista y escritor José Penso de la Vega; el afán guerrero fraguado a partir de siglos de Reconquista medieval desborda el cauce peninsular y se proyecta sobre la América recién descubierta, así como en guerras europeas que al cabo endeudarían patológicamente y destruirían la economía interior de Castilla, exangüe por el peso de las contribuciones e impuestos que los demás reinos de España se negaban a pagar.

A finales del siglo XVIII la expresión “Siglo de Oro”, con la que Lope de Vega aludía al suyo y que suscitaba la admiración de Don Quijote en su famoso discurso sobre la Edad de Oro, ya se había popularizado y la terminó de consagrar el hispanista norteamericano George Ticknor en su Historia de la literatura española, aludiendo al famoso mito de la Teogonía de Hesíodo en que hubo una serie de edades de hombres de distintos metales cada vez más degradados.

Fue un periodo de gran florecimiento político y económico en España, que alcanzó un gran renombre y prestigio internacional; durante esta época todo lo “nuevo” en Europa venía de España y era imitado con gusto y aplicación; se puso de moda saber la lengua española. Se desarrollan en especial la literatura, las artes plásticas y la música. En el terreno de las humanidades la erudición fue extensa pero poco profunda, y el estudio del griego, como el del hebreo, hubo de sufrir frecuentemente el acoso por parte del Santo Oficio, siempre atento a los delitos de pensamiento. En el terreno científico hubo avances importantes en Lingüística (Francisco Sánchez de las Brozas y su Minerva), Geografía, Cartografía, Antropología y Ciencias naturales (Botánica, Mineralogía etc.), como consecuencia del descubrimiento de América, pero se descuidaron las demás ramas del saber y se persiguió tenazmente cualquier expresión de heterodoxia religiosa o librepensamiento por parte de la Inquisición; son más discutibles las aportaciones en Matemáticas (Sebastián Izquierdo, Juan Caramuel, Pedro Nunes, Omerique, Pedro Ciruelo, "Juan de Rojas y Sarmiento, Rodrigo Zamorano), Física, Medicina, Farmacología (Andrés Laguna), Psicología (Juan Luis Vives, Juan Huarte de San Juan) y Filosofía (Francisco Suárez), si bien hubo también figuras eminentes en todas estas materias. Igualmente se desarrollaron, por del gran impacto que tuvieron los descubrimientos, el derecho natural y el derecho de gentes, con figuras como Bartolomé de las Casas, influyente precursor de los derechos humanos y defensor del iusnaturalismo en su De regia potestate, o Francisco de Vitoria.

El Siglo de Oro abarca dos periodos estéticos, que corresponden al Renacimiento durante el siglo XVI, durante el reinado de Fernando el Católico, Carlos I y Felipe II, y al Barroco durante el siglo XVII y los reinados de Felipe III, Felipe IV y Carlos II. El eje de estas dos épocas o fases puede ponerse en el Concilio de Trento y la reacción contrarreformista.

El Siglo de Oro español tuvo trascendencia europea al aportar novedades formales y obras maestras en literatura, música y pintura. Durante esta misma época, se producía en España un lento declive en los aspectos económico, social, militar y político, acentuado paulatinamente en la centuria seiscentista.

1.2. Prosa científica e histórica

Uno de los géneros de mayor predicamento en la prosa española de la primera mitad del siglo XVI fue el de las misceláneas de divulgación científica e histórica. Grandes representantes de este tipo de literatura fueron fray Antonio de Guevara y Pedro Mexía.

Las obras de Guevara más destacables son Marco Aurelio (Sevilla, 1528) y Relox de Príncipes (Valladolid, 1529), obra ésta que tuvo un enorme éxito editorial con traducciones a múltiples idiomas.

La producción de Mexía, dejando aparte sus obras menores, se circunscribe a dos campos fundamentales: el histórico y el misceláneo de divulgación científica. En el primero hay que reseñar la Historia Imperial y Cesárea y La Historia del Emperador Carlos V. Dentro del campo divulgativo cabe resaltar la Silva de varia lección y los Coloquios o Diálogos.

El éxito editorial europeo que alcanzaron sus obras, sólo comparable al conseguido por Guevara, fue extraordinario, y las influencias que ejerció, notorias. En varias ocasiones se ha señalado la ascendencia de Mexía sobre Cervantes y Mateo Alemán; también se han puesto de manifiesto las deudas de Montaigne, Lope de Vega, Marlowe y Shakespeare para con el humanista sevillano.

1.3. La novela de caballerías

El mismo éxito tuvo el Amadís de Gaula. Esta obra, inspirada en las novelas francesas del ciclo artúrico, fue publicada en 1508 por García Rodríguez de Montalvo.

Del Amadís se hicieron unas treinta ediciones entre 1508 y 1517. Durante los cien años que siguieron a la publicación del Amadís, aparecieron unas cincuenta novelas de caballería en España y Portugal. Se publicaron con un promedio de casi una por año entre 1508 y 1550; a éstas se añadieron nueve entre 1550 y el año de la Armada Invencible (1588), y sólo aparecieron tres más antes de la publicación de Don Quijote.

El éxito de las novelas de caballerías es increíble. Sabemos que santa Teresa y san Ignacio las leyeron profusamente en su infancia y juventud. La piedad belicosa que transpiraban estas novelas conectaba plenamente con las expectativas y ansiedades de la sociedad española.

1.4. La novela pastoril

Otra forma novelística de gran éxito fue la pastoril, que comenzó en España en íntima asociación con las novelas de caballería. En Jorge de Montemayor la concepción del amor es totalmente medieval y desde luego es bien visible la influencia de la doctrina neoplatónica de León Hebreo. La obra de Gil Polo está en buena parte inspirada por Gli Asahani de Bembo, constituyendo de hecho una vísión alternativa de la teoría neoplatónica en versión mucho más puritana que la de Montemayor. La Galatea de Cervantes destaca por su sobriedad, que pretende dar solidez al mundo pastoril. Krauss ha planteado la relación entre la literatura pastoril y el auge económico de la organización ganadera de la Mesta.

1.5. Lazarillo de Tormes y la novela picaresca

El interés de la problemática del amor como tema literario propició toda una corriente novelística marcada por la descendencia de La Celestina. La novela sin duda más conocida del siglo XVI fue la Vida del Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades, de autor deconocido y de la que se conservan tres primeras ediciones separadas (Burgos, Alcalá y Amberes) que datan de 1554. Es muy probable que la primera edición sea de 1552 ó 1553. ¿Cuándo fue redactado el Lazarillo? Márquez Villanueva propone una fecha tardía muy próxima a 1554; M. J. Asensio, por lo contrario, propone una fecha muy temprana. El autor sigue sin concretarse. Las atribuciones, unas con más fundamento, otras con menos, se han sucedido, pero por el momento, con los datos al alcance, parece imposible descubrir el secreto del autor anónimo. Unos creen que fray Juan de Ortega, jerónimo; otros, que don Diego Hurtado de Mendoza; otros, que uno de los hermanos Valdés; otros, que Sebastián de Horozco. El enigma sigue sin desvelarse.

El Lazarillo es una obra cómica, de una comicidad a veces brutal, y de hecho uno de los libros más divertidos de la literatura española, escrito en un estilo ingenioso y agudo.

La impresión de tres ediciones en un año indica que el libro tuvo éxito comercial. En 1555 se publicó en Amberes una segunda parte. En ésta, Lázaro se convierte temporalmente en un pez y tiene una serie de aventuras submarinas. Es un fárrago extraño, tan extraño que no puede descartarse la posibilidad de una significación alegórica. Las dos partes fueron condenadas por el índice prohibitorio de la Inquisición de 1559. En 1573, apareció una edición expurgada bajo el título de Lazarillo de Tormes castigado, con todas las bromas y episodios irreligiosos suprimidos, que fue reimpresa varias veces en los siglos XVI y XVII. El original lo fue también muchas veces fuera de España (aunque no volvió a serlo dentro de España hasta el siglo XIX). El libro fue popular en Europa: se tradujo al francés ya desde 1560 y volvió a traducirse tres veces en el siglo siguiente.

Con El Lazarillo empieza el género de la novela picaresca de tanto éxito en el siglo XVII. Aunque es habitual incluir el LazariIlo de Tormes en el género picaresco, el primer personaje literario que fue llamado pícaro por su autor es Guzmán de Alfarache. El auge del pícaro en la novela nació de hecho por la publicación de la primera parte de Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán. La Segunda parte del Guzmán apareció en 1604 (escrita por Mateo Luján de Saavedra, seudónimo del valenciano Juan Martí), seguida en los cincuenta años posteriores de gran número de obras picarescas que contribuían con sus variantes al tema de la pillería o de la delincuencia. Del Guzmán se hicieron por separado tres traducciones al francés, que llegaron a alcanzar un total de 18 ediciones en el siglo XVII. También se tradujo al alemán, inglés, holandés, italiano y latín. Es difícil, desde luego, precisar los límites del género picaresco. Se considera,