Tango 2

Tango – In Spanish Essay, Research Paper “El tango tiene el poder de fundir a dos extra?os en uno solo, expresando a trav?s del baile sus deseos? los convierte en grandes amantes y h?roes, aunque sea por un breve momento. El tango es el susurro de la sensualidad que surge del ligero aroma de perfume. El tango es la glamour de un sal?n de baile y tambi?n el misterio de ese mundo que se encuentra debajo.

Tango – In Spanish Essay, Research Paper

“El tango tiene el poder de fundir a dos extra?os en uno solo, expresando a trav?s del baile sus deseos? los convierte en grandes amantes y h?roes, aunque sea por un breve momento. El tango es el susurro de la sensualidad que surge del ligero aroma de perfume. El tango es la glamour de un sal?n de baile y tambi?n el misterio de ese mundo que se encuentra debajo. Es la opulencia de Par?s y la obscura cortina humeante de un caf? de Buenos Aires. Es el mundo de met?foras sutiles que captura la melancol?a del coraz?n”.

? INTRODUCCI?N? Un fen?meno de CostumbresEl tango es un valor cultural para los latinoamericanos, radicado especialmente en la Argentina y Uruguay.El tango es un universo. Es m?sica, danza, canto, poes?a. Es un extraordinario fen?meno de costumbres. Es una manera de entender y de vivir. Es la ansiedad por la hora que huye, el desfasaje con la realidad, la regresi?n. El tango es, sobre todo, el hombre del tango: disociado, fuera de lugar, fuera de tiempo.? Importancia del TemaConocer el tango podr?a ayudar a adentrarse en la forma de ser de una gran comunidad. Representa, en efecto, para generaciones de latinoamericanos, un valor cultural radicado de la Patagonia al Bravo, y en particular en Argentina y Uruguay, los pa?ses del tango. A los primeros acordes musicales, a la simple menci?n de un t?tulo, a la cita de un verso se despierta una pluralidad de im?genes que act?an con seducci?n de sirena. Todo ello, envuelto en la sutil sensaci?n de haber perdido algo irreparable, ofrece un tipo especial de fruici?n, que es casi sufrimiento. Un “tanguero” no concibe un tango vociferado ni cantado en coro. El tango equivale a un momento de soliloquio. Es un complejo culto que, racionalmente, puede incluso no convencer m?s, pero que subterr?neamente contin?a ejerciendo una intensa sugesti?n.El tango nace en forma espont?nea, colectiva, como el folklore: pero se trata de “folklore urbano”. Con s?lo ochenta a?os de vida, est? envuelto en las nieblas de la leyenda.

? DEFINICI?N”El tango es un baile de sal?n que, como la milonga, se origin? en Argentina, y consiste en una complicada serie de pasos y posturas. Fue muy popular en Europa y Estados Unidos a principios del siglo XX y todav?a sigue si?ndolo en la Argentina.”Es un fen?meno cultural completo- baile, m?sica, canci?n, poes?a – que por una u otra raz?n atrae a tanta gente. Aunque sobre el tango y sus figuras son muchas las cosas que se discuten y ponen en duda, es generalmente aceptado que el tango nace en Buenos Aires a finales del siglo XIX aunque algunos prefieren decir a modo conciliador, que naci? a las orillas del R?o de la Plata, con el fin de contentar a los uruguayos que reclaman una copaternidad del fen?meno.

? Origen de la Palabra TangoEntre los muchos misterios que encierra el tango, el primero es el de su propia denominaci?n. La voz tango se encuentra en las culturas africana, hisp?nica y colonial. Seg?n algunas teor?as, tango derivar?a de tang, que en una de las lenguas habladas en el continente negro significa palpar, tocar y acercarse. Entre los bant?es, adem?s, hay dos idiomas que se denominan tanga y tangui. Y entre las lenguas sudanoguineanas Figura la tangal?. Curiosamente, el contenido hisp?nico de la palabra se acerca a la africana tang. Tango en castellano es considerada una voz derivada de tangir, que en espa?ol antiguo equivale a ta?er, y de tangere, o sea, tocar en lat?n.En la colonia, a su vez, tango era la denominaci?n que los negros daban a sus parches de percusi?n. Ellos la pronunciaban como palabra aguda: tang?. Y tang? eran tambi?n los bailes que organizaban los africanos llegados a la fuerza al r?o de la Plata. En esas reuniones se creaban tales des?rdenes que los montevideanos ricos, y autoconsiderados respetables, llegaron a pedir al virrey Francisco Javier El?o que prohibiese “los tangos de los negros”. La acepci?n hondure?a que brinda el diccionario, referida a una especie de tambor que fabrican los ind?genas, parece acercarse al sentido africano de la palabra. Es dif?cil saber si se trata de una casualidad o de una trasculturacion.Solo como curiosidad, porque en principio no tienen vinculaci?n con el origen del tango rioplatense, cabe mencionar que una regi?n de Jap?n se llama Tango, al igual que una fiesta infantil de ese pa?s, y que antiguamente en Brasil tango era sin?nimo de samba. En Espa?a en el siglo XIX se empleaba la palabra tango para un palo flamenco, en la geograf?a africana hay algunos top?nimos con ese nombre, en documentos coloniales espa?oles se usa el vocablo para referirse al lugar en que los esclavos negros celebraban sus reuniones festivas? algunos incluso dicen que el origen podr?a estar en la incapacidad de los africanos para pronunciar bien la palabra “tambor” que quedar?a as? transformada en “tang?”. En fin, es una buena pregunta pero la irremisible falta de documentaci?n escrita y el origen ?grafo del tango y sus primeros padres callar? la respuesta para siempre.

? HISTORIA DEL TANGOEn un hecho de origen popular como el tango y, por tanto, de nacimiento evolutivo resulta imposible apuntar una fecha de nacimiento. Sin embargo, lo cierto es que la mayor?a de los estudiosos coinciden en dar por buena la d?cada de 1880 como el punto de partida de lo que entonces no era m?s que una determinada manera de bailar la m?sica. La sociedad donde nace el tango escuchaba y bailaba habaneras, polkas, mazurcas y alg?n vals, por lo que respecta a los blancos, mientras que los negros, un 25% de la poblaci?n de Buenos Aires en el siglo XIX, se mov?an al ritmo del candombe, una forma de danza en la que la pareja no se enlazaba y bailaba de una manera m?s marcada por la percusi?n que por la melod?a.

Si es posible hablar con propiedad de un elemento importante: el escenario de su nacimiento. Hay que decir que Buenos Aires era a finales del XIX una ciudad en expansi?n con un enorme crecimiento demogr?fico sustentado sobre todo en la emigraci?n que proced?a de multitud de pa?ses. Hab?a por supuesto espa?oles e italianos pero no eran ajenos a esta corriente migratoria los alemanes, h?ngaros, eslavos, ?rabes, jud?os? Todos ellos compon?an una gran masa obrera desarraigada, pobre, con escasas posibilidades de comunicaci?n debido a la barrera ling??stica y mayoritariamente masculina, ya que eran fundamentalmente hombres en busca de fortuna , hasta el punto de que la composici?n natural de la poblaci?n de Buenos Aires qued? totalmente descompensada, de modo que el 70% de los habitantes eran hombres.Las cifras hablan: Argentina pas? de tener dos millones de habitantes en 1870, a cuatro millones veinticinco a?os m?s tarde. La mitad de esa poblaci?n se concentraba en Buenos Aires donde el porcentaje de extranjeros lleg? a ser del 50 por ciento y adonde acud?an tambi?n gauchos e indios procedentes del interior del pa?s.En este ambiente, se comienza a bailar en tugurios y lupanares el nuevo ritmo que se asocia as? desde su inicio al ambiente prostibulario, ya que eran s?lo prostitutas y “camareras” las ?nicas mujeres presentes en las academias o perigundines.Puesto que se trataba de f?minas dedicadas en alma y, sobre todo, en cuerpo a sus accidentales acompa?antes, el tango se comenz? a bailar de un modo muy “corporal”, provocador, cercano, expl?cito? de un modo socialmente poco aceptable como se ver?a cuando, siendo ya un fen?meno emergente, el tango comenz? a salir del arrabal de su ciudad de origen y empez? a expandirse.

En los primeros tiempos, cuando el tango comienza a convertirse en canci?n, las letras que acompa?an la m?sica son obscenas y sus t?tulos dejan lugar a pocas dudas: “Dos sin sacarla”, “Qu? polvo con tanto viento”, “Con qu? tropieza que no dentra”, “Siete pulgadas”… o incluso “El Choclo” que aunque literalmente significa mazorca de ma?z, en sentido figurado y vulgar, equivale al castellano “chocho” o “co?o”.Y con figuras del candombe se ir?a gestando la manifestaci?n coreogr?fica del Tango, que a poco se transformar?a en una danza de pareja abrazada muy sensual y vistosa, pero que tra?a como origen generador, el movimiento del negro ante la m?sica.

Hubo entonces quien toc? esta nueva m?sica y estuvo quien la bail?.

Y quienes lo hicieron, sin advertir seguramente el acto trascendental que estaban realizando, fueron los hijos de aquellos inmigrantes que llegaban al R?o de la Plata.

El gran movimiento inmigratorio ten?a que dejar su testimonio en la cultura de su tiempo. Y fue en el Tango donde apareci? el testimonio de quienes ven?an para sumarse al desarrollo de las manifestaciones est?ticas de este rinc?n del mundo.

Era la afirmaci?n de una nueva generaci?n de argentinos, que all? por 1880 salieron bailando un Tango. Un Tango muy distinto al que hoy se conoce, pero Tango al fin, avanzando velozmente en la b?squeda de sus elementos definitivos.

El origen de uno de los movimientos art?sticos m?s bellos que existan.De su baja cuna a su encumbramiento como baile rey en los salones del mundo occidental, el tango recorri? un curioso camino de ida y vuelta entre el Nuevo y el Viejo Continente, con una parada decisiva y brillante en Par?s.?C?mo lleg? all?? Tambi?n en este punto las respuestas son dispares y algunas vario pintas. Determinados textos, mucho m?s ingenuos que eruditos, dan incluso nombres y apellidos de “la” persona responsable de este viaje. La realidad, en su extensi?n como en su nacimiento, parece m?s compleja y, sobre todo, plural.Los “ni?os bien” de Buenos Aires no ten?an reparos en bajar a los arrabales para divertirse, bailar y, de paso, levantarse alguna mina o alguna “milonguita” que engatusaba o se dejaba engatusar. Y para acercarse a la mujer no conocida, nada mejor que el tango. Por supuesto, el tango no era aceptable en sus casas ni bailable con las se?oritas de su ambiente y por esa raz?n permaneci? durante muchos a?os como algo marginal y de clase baja.Sin embargo, los viajes de estos patricios a Europa, especialmente a Par?s, fueron el desencadenante. Par?s no s?lo era la capital del glamour y de la moda, sino que adem?s era una ciudad que daba cobijo a una sociedad plural, parte de la cual era alegre y desprejuiciada. Los bailes galantes de la capital francesa ven?an de atr?s, Louis Mercier, cronista de la vida parisina escrib?a en 1800: “Despu?s del dinero, hoy en d?a el baile es lo que m?s ?xito tiene entre los parisinos, sea cual sea su extracci?n social: aman el baile, lo veneran, lo idolatran? Es una obsesi?n a la que nadie escapa”. Si ello era as? a principios del XIX tambi?n lo era a principios del siglo XX al que llegaron con una fortalecida fama locales p?blicos como el Bal Bullier de Montparnasse o el Moulin de la Galette. Por a?adidura, el atrevimiento, a principios de siglo, no era ajeno a las costumbres parisinas, antes al contrario, alg?n baile anual, como el Bal des Quat’z Arts de los estudiantes, “era c?lebre por lo ligero de las vestimentas y por el jolgorio sexual que reinaba siempre en ?l”.En este contexto social no fue dif?cil que el osado baile creado en la capital del Plata encontrara un terreno abonado para florecer y convertirse en curiosidad al principio, en moda y furor despu?s. Y una vez en Par?s, el escaparate de Europa, la capital de la moda, la cuna del chic, su extensi?n al resto del continente primero, a todo el mundo despu?s, fue algo sencillo y r?pido. Curiosamente, es entonces, cuando Buenos Aires se mira en Par?s, cuando finalmente el tango entra en sus salones m?s nobles avalado ahora por el bautismo europeo, el mejor de los pedigr?es para una burgues?a emergente que luchaba por hacer de su ciudad el Par?s de Am?ricaLa gloria trajo tambi?n y simult?neamente el rechazo. La sempiterna din?mica social se puso nuevamente en marcha, lo antiguo frente a lo nuevo, la censura frente a la apertura, la tradici?n frente a la renovaci?n. Los detractores del tango surgieron por doquier y fueron incluso ilustres y famosos. El Papa P?o X lo proscribi?, el K?iser lo prohibi? a sus oficiales y la revista espa?ola La Ilustraci?n Europea y Americana hablaba del “?indecoroso y por todos conceptos reprobable ‘tango’, grotesco conjunto de rid?culas contorsiones y repugnantes actitudes, que mentira parece que puedan ser ejecutadas, ? siquiera presenciadas, por quien estime en algo su personal decencia.”. La cita pertenece a esa revista espa?ola, pero resulta f?cil encontrar otras paralelas en publicaciones inglesas, alemanas o, incluso, francesas.

No obstante, para cuando lleg? la reacci?n la suerte estaba ya echada: el tango

hab?a triunfado. Hubo vestidos de tango, color tango, tango-th?s? el tango fue

el baile rey de ese mundo de preguerra que habr?a de terminar muy pronto con el

primer enfrentamiento armado mundial, la ascensi?n de Estados Unidos como potencia,

el cambio de costumbres. Despu?s, el tango sigui? viviendo, naci? con fuerza el

tango canci?n que le tom? el relevo al tango baile, pero con un ?xito geogr?ficamente

m?s restringido, el mundo, en una nueva preguerra descubri? y admir? a Carlos

Gardel y al final del conflicto la supremac?a de Estados Unidos desembarc? en

Europa tambi?n con el swing que muri? s?lo para darle paso al rock.? Renacimiento del Tango en los 40El comienzo de la d?cada de 1940 ocurri?, seg?n como se mire, el 1? de enero de aquel a?o o el correlativo d?a de 1941. Pero el renacimiento tangu?stico de 1940, ?cu?ndo comenz?? ?En 1940, cuando Miguel Calo organiz? la que ser?a llamada “Orquesta de las Estrellas”? ?Y, por qu? no, en 1937, cuando Ra?l Kapl?n ejecut?, en la misma orquesta, el primer arpegio lucubrado por Argentino Galv?n? ?O en 1938, cuando Carlos Di Sarli present? su nuevo conjunto en el cabaret Moulin Rouge? ?O el 11 de diciembre de 1939 cuando el gran bahiense grab? para V?ctor su primer disco, “El Retirao”, de Carlos Posadas? ?O el 1″ de julio de 1937, cuando Troilo inaugur? su orquesta, en el Marab?? ?O el 7 de marzo de 1938, cuando Pugliese, con tres bandoneones, los tres violines y el bajo de su octeto? Cada uno puede elegir el comienzo que prefiera; pero seguramente habr? que elegir alguno de ?stos.Las grandes orquestas de la d?cada anterior, las que se cotizaban alto -Canaro, Fresedo, Lomuto, De Caro, Firpo-, desarrollaban un tango lento hamacado (salvo Donato, que se puso a correr a la velocidad de D’Arienzo). Los nuevos, en cambio, apuraron el comp?s; y los nuevos eran fundamentalmente Troilo, que organiz? su orquesta cuando s?lo ten?a 23 a?os, y Di Sarli, que form? la primera a los 25, y a los 38 la segunda, que es la que importa (aunque empez? a importar realmente hacia fines de 1941, cuando consigui? definirse). Luego, muy pronto, llegar?an orquestas tan sonoras y bien timbradas como la de Alfredo Gobbi y la de Francini-Pontier; la de Tanturi (”Los Indios”), en su etapa rutilante (y demag?gica) de Alberto Castillo; la de D’Agostino, con Vargas; la de Lucio Demare, inferior al piano de su director; la de Maderna, que no invent? gran cosa, porque Maderna hab?a exprimido su inventiva al servicio de Cal?.Pero el cuarenta se define en tres nombres capitales: Pugliese, Di Sarli, Troilo. Para el ‘40 hac?a ya trece a?os que Di Sarli hab?a debutado. En 1927 se inauguraba el cine Renacimiento con el estreno de “Una nueva y gloriosa naci?n” aquella concesi?n que hizo Hollywood a nuestro orgullo nacionalista y que el cine argentino tardar?a bastante en emular. La orquesta que ilustr? la velada estaba dirigida por un joven pianista cuyo nombre, Carlos Di Sarli, poco o nada dec?a. Pero en 1927 se comentaba el triunfo de Canaro en Par?s y en Nueva York, Pancho Lomuto paladeaba el ?xito de su “Cachadora” y Julio De Caro dictaba c?tedra canyengue para la ?lite de Copacabana. En la constelaci?n del tango, Di Sarli era todav?a una estrella de ?nfima magnitud. Aquella noche, empero, comenz? a brillar.

La caracter?stica esencial del renacimiento del cuarenta fue que la gente retorn? en masa al tango; al de los clubes y salones donde se bailaba, y al tango de los caf?s donde s?lo se escuchaba; a los discos de tango que proliferaban como en los buenos tiempos, cuando Rosita Quiroga monopolizaba las prensas de V?ctor. Todo aquello fue un poco milagroso y, por cierto, ef?mero. El milagro debi? haberlo hecho, no m?s, D’Arienzo, “San D’Arienzo”, como dijo alguna vez Joaqu?n Mora, reconociendo al denigrable -oh, y tantas veces denigrable!- maestro un m?rito que, si fue el ?nico, raz?n de m?s para reconoc?rselo. Pero los tres hechos fundamentales -es decir, que constituyen el fundamento de algo que ha de construirse- del renacimiento de 1940 llevan nombres propios: “Malena”, “La yumba”, “Recuerdo de bohemia”.

En todos estos a?os el tango tiene una brillante historia de auges limitados y declives relativos y una continuada vida a lo largo de la cual se ha desarrollado tanto el baile como la m?sica hasta llegar a un nivel de sofisticaci?n y depuraci?n que dejan a las claras la madurez de esta manifestaci?n que vive ya en las primeros d?cadas de su segundo siglo de vida.

? EL BAILEUna de las caracter?sticas que mejor definen al Tango es su coreograf?a. El Tango tuvo su expresi?n singular en la danza, que tiene su origen en el movimientos del baile negro, en esas figuras tan peculiares que se definieron como el corte y la quebrada.Como se dijo anteriormente, el tango es mucho m?s que m?sica, por eso es imposible dejar de lado la parte bailada. De los mejores bailarines cabe nombrar a: Benito Bianquet, Casimiro Ain y Tito Lusiardo, entre los m?s antiguos; y de los contempor?neos a: Juan Carlos Copes y Mar?a Nieves, N?lida y Nelson, Gloria y Eduardo, Mayoral y Elsa Mar?a, Virulazo y Elvira, Mar?a y Carlos Rivarola y los Dinzel.

Eran estas figuras creadas por los negros en su baile suelto. El bailar?n deten?a su avance bruscamente, y ?sto era el corte para realizar movimiento bruscos en los que quebraba el cuerpo. De ah? la expresi?n “quebrada” para definir este movimiento.

El compadrito, nuevo habitante de los arrabales, por la inmigraci?n, iba a adaptar estas figuras en una nov?sima danza de pareja abrazada. Aparecer?an aqu? esos movimientos, pero de a dos en un solo abrazo, y con una m?sica que en principio no debe haber sido el Tango, sino cualquier otro bailable de la ?poca.Y esta danza habr? provocado seguramente la necesidad de una m?sica hecha a la medida. Mazurcas, habaneras y milongas se habr?n transformado aceleradamente en un nuevo g?nero : El tango Criollo. Con el adjetivo “criollo” se reivindicaba una creaci?n aut?ctona.

Este baile fue adoptado en principio por gente de pocos recursos econ?micos, y seguramente no se bailaba sino en locales muy mal vistos por la sociedad de la ?poca.En 1880, El Tango se bailaba en las “Academias”, que eran locales en los que adem?s se beb?a, y se escuchaba m?sica. Estas casas eran atendidas por camareras y no distaban mucho de ser prost?bulos. Iban a pasar m?s de veinte a?os hasta que el Tango, ya definido como una danza original, comenzara a introducirse en las casas de Buenos Aires de entonces.Claro que en aquellos a?os iniciales su coreograf?a era muy diferente a la de la actualidad. Sus movimientos eran m?s aparatosos y exagerados. Ten?a mucho mas cerca aquella influencia negra nombrada y designada como cirquense.

Con los a?os se iba a ir alisando, perdiendo esa acrobacia de los primitivos para ganar en elegancia al irse adue?ando de los salones que a?os despu?s iban a mostrar un espect?culo diferente, donde multitudes iban a bailar con parejas sincronizadas en una comuni?n con una m?sica que iba a perder su forma inicial para ganar en sentimiento y emoci?n.

Horacio Ferrer ha cre?do ver en ese fugitivo instante en que se abrazan la pupila

y el compadrito un soplo de divinidad. “Macho y hembra -dijo- atados en nombre

de la belleza, se elevan sin querer sobre su propia bazofia. Y ungidos artistas,

intentan el pur?simo ejercicio de la soledad entre dos. Bailan y bailan creando

lo que nunca jamas ha bailado nadie”. Se considera un bizantinismo sin sentido,

totalmente irreal, pretender esquematizar una coreograf?a del tango y sus figuras.

El tango de los comienzos fue, a su juicio, “la m?s desgarrada o improvisada y

repentina creaci?n coreogr?fica para una pareja que superar?, a estos respectos,

a las creaciones del barroco popular espa?ol o al alto alem?n vals”.El bailar?n le propon?a a los m?sicos intuitivos de entonces, int?rpretes generalmente de guitarra, flauta y viol?n, la intensidad del ritmo con una exhibici?n cambiante de figuras que iban creando sobre la marcha: el corte, la quebrada, la corrida, el ocho, la media luna… Ellos fueron los inventores de la danza.La historia hablar? de aquel tango orillero. Despu?s vendr?n el “canyengue” y el liso o de sal?n. Formas distintas de bailar ” un sentimiento triste”, seg?n la acertada definici?n de Enrique Santos Disc?polo.El escritor norteamericano Waldo Frank se llev? la misma impresi?n cuando visit? el pa?s y no dud? en reconocer que ?sa era “la danza popular m?s profunda del mundo”. Una sorpresa que comparti? su compatriota, la bailarina Isadora Duncan: “Yo no hab?a bailado nunca un tango, pero un mozo argentino que me serv?a de gu?a en Buenos Aires me oblig? a intentarlo. A mis primeros pasos t?midos sent? que mis pulsaciones respond?an al incitante ritmo l?nguido de aquella danza voluptuosa, suave como una larga caricia, embriagadora como el amor bajo el sol del mediod?a y peligrosa como la seducci?n de un bosque tropical”.A esta altura, el tango hab?a dejado la clandestinidad de sus comienzos. El pecado original – lo espurio de su cuna- hab?a sido perdonado por el Papa P?o X y el sello de calidad lo hab?an impuesto en Par?s, en los salones m?s aristocr?ticos de la ciudad Luz, ni?os bien de la categor?a de Vicente Madero, “Macoco” Alzaga Unzu? o L?pez Bouchardo. “Fue como bien dijo Ulyses Petit de Murat- el pueril orgullo nacionalista que tra?an los que hab?an asistido al triunfo del tango en Par?s, el que abri? a esa danza de las orillas las puertas de las mansiones de la avenida Alvear, de Callao, de Santa Fe, de Florida y de la quinta de los Tornquist”. Era el tango liso – con luz entre los bailarines- que alcanz? una tremenda difusi?n en salones, cabarets y despu?s en los clubes de barrio hasta convertirse en la danza m?s popular hasta muy entrada la d?cada de los a?os cincuenta.

? El tango es cosa de hombresLa hip?tesis de que la coreograf?a tanguera naci? como burla al candombe negro encuentra asidero en su propia evoluci?n.Todos los testimonios coinciden en que las filigranas de un tango comenzaron a bordarse de forma individual. El compadrito, en una esquina, demostraba a sus amigos, o a la mujer que quer?a conquistar, sus habilidades para el corte y la quebrada. Es la creaci?n de un solitario que exhibe orgulloso algo que no exist?a.

Posteriormente, el tango fue bailado entre hombres solamente, aunque este hecho escandalice a Vidart, que lo niega con dureza.”Es mentira, es error, es noveler?a de intelectuales friolentos que reci?n descubren el tango y se quieren calentar la sangre con su rescoldo, decir que el tango fue bailado por hombres solos en su comienzo. El baile en parejas de hombre y mujer es un simulacro de acoplamiento en las sociedades primitivas y lo sigue siendo hoy, a pesar de todas las fiorituras interpuestas por el sal?n entre la coreograf?a y el sexo. El tango como antes la milonga, y antes todav?a la danza, se bail? siempre en pareja de macho y hembra. Cuando bailaban dos hombres juntos era para aprender pasos dif?ciles por sencillas razones pedag?gicas. Y nada m?s. Buscar otras motivaciones seria tonto, si no grotesco.Seguramente, ?ste es uno de los pocos casos en los que Vidart, que ha hecho extraordinarias aportes al estudio de la m?sica popular, se equivoca. Porque aunque parezca absurdo, en tanto danza de parejas, el tango comenz? siendo bailado entre hombres. Ya Evaristo Carriego, el primer gran poeta de los barrios populares de Buenos Aires, lo testifica, alrededor de 1906, en su poema El alma del suburbio: En la calle la buena gente derrocha sus guarangos decires m?s lisonjeros, porque al comp?s de un tango que es “La morocha ” lucen ?giles cortes dos orilleros.Carriego no describe a un hombre y a una mujer bailando, sino a dos hombres. Las pruebas testimoniales y fotogr?ficas de compadritos bailando son numerosas. Le?n Benar?s fundamenta esta realidad en el machismo imperante en los suburbios y en toda la sociedad de aquella ?poca. “Absurdamente -escribe- es una pareja de varones la primera que se aviene a bailar el tango, en alguna esquina. El tango parec?a solamente ” Cosa de hombres”. Indignar?a atribuir al acto el m?s m?nimo contenido homosexual. Se trata de una demostraci?n de habilidad, de un lucimiento. Aun despu?s, cuando el tango conquiste a la mujer para la danza, ‘ella’ no ser? el ingrediente fundamental, el objetivo ?ltimo, sino la danza en s?, la ostentaci?n de saber bailar, el respeto casi lit?rgico por aquello que se va haciendo, sin otra intenci?n, sin lubricidad alguna. S?lo cuando el tango se ‘nocturniza’, cuando se hace materia de cabaret, se convierte, a veces, en pretexto para la ulterioridad amorosa.Pero el verdadero criollo, el argentino, es pudoroso de su intimidad. Rechaza ?l ostentoso manoseo p?blico, por respeto a s? mismo y a su compa?era.”

Benar?s insiste en el tema y aporta otros testimonios. Algunos de sus argumentos son de mucho peso. Por ejemplo, cuando afirma que la demostraci?n de dos hombres bailando es as?ptica, insospechable de segundas intenciones, porque “el tercer sexo apenas podr?a sobrevivir en un ambiente de crudo machismo como el de entonces. Aun cuando la mujer acepta el tango y se incorpora a su culto, las primeras bailarinas ser?an las chinas cuarteleras y las pupilas de los burdeles, el narcisismo del compadrito atender? m?s al tango en s? que a su compa?era de ocasi?n. Ni siquiera la importar? demasiado que sea bonita, sino que baile bien, que lo acompa?e en la demostraci?n con inteligencia y acierto”.El autor cita adem?s a C?sar Viale, quien en Estampas de mi tiempo confirma lo anterior: “El tango no hab?a llegado a?n al centro, andaba por los arrabales; cuando m?s se bailaba entre hombres en las veredas, frente a los conventillos, al comp?s de los organitos con ruedas conducidos por sus propietarios, napolitanos y calabreses de melena renegrida y lustrosa”.Otro notable investigador, Horacio Ferrer, es de la misma opini?n, aunque le agrega un matiz. “Algunos cronistas -afirma- sostienen que en estos comienzos el Tango es bailado entre hombres. Debemos decir mejor que tambi?n se baila entre hombres, porque siempre, hasta hoy, ha sido bailado por parejas de varones, pero en casi todos los casos como entrenamiento para luego bailarlo con mujeres. Tambi?n en la posterior ?poca de los cabarets, mientras esperan a los clientes, las mujeres bailaran entre s?.”

? Los primeros bailarinesSi la coreograf?a tanguera evolucion? paralelamente a la m?sica y sus figuras se nutrieron de las mismas fuentes, los g?neros importados y los criollos, es justo ubicar a los primeros bailarines entre los creadores del tango. Obviamente, los primeros-primeros no dejaron registros de sus nombres cuando hac?an burla a los bailes de los negros en las puertas de un candombe o cuando innovaban en las figuras de una habanera o de un tango andaluz.Pero la tradici?n oral y algunas cr?nicas recuerdan nombres que se hicieron famosos con sus corridas, cortes y quebradas: el Flaco Sa?l, Mariano Cao, el payador y gran cantor de fin y comienzo de siglos Arturo de Navas y Juan Filiberto, padre de Juan de Dios Filiberto el autor del famoso Caminito. S?lo de estos dos ?ltimos hay noticias algo m?s confiables que la mera leyenda. Filiberto, alias “Mascarilla”, era de profesi?n alba?il aunque regent? hacia fines de siglo dos casas de baile: el Bailet?n del Palomar, cercano a la esquina de Su?rez y Necochea, y otra en Brandzen y Villafa?e.Su hijo Juan de Dios lo describi? como una persona “alegre, un poco despreocupado de todas las cosas, pero simple y bueno, ten?a la risa f?cil y el humorismo brillaba en sus ojos y se escapaba de su boca casi sin que pudiera evitarlo. Cantaba con una voz agradable de tenor y me gustaba escucharlo. Bailar?n por naturaleza, de los mejores bailarines de tango boquense; su fama estaba bien reconocida”.A su vez, las condiciones de De Navas como bailar?n quedaron documentadas en 1903 en fotos publicadas en Caras y Caretas. Apenas se sabe de ?l que naci? en la ciudad uruguaya de Paysand? alrededor de 1876, y que muri? en Buenos Aires en 1932.? Inicio de la mujer en el baileLa mujer se pleg? a la danza inmediatamente en las piezas cuarteleras, los burdeles, los peringundines y las academias. Pero no seria hasta alrededor de 1904 cuando las damas de los barrios populares se atrevieron a bailarlo.Entre las primeras, a pesar de gozar de gran fama en el arrabal porte?o, la tradici?n oral y alguna perdida cr?nica apenas han dejado nombres o sobrenombres: la Parda Refucilo, Pepa la Chata, Lola la Petiza, la Mondonguito, Mar?a la Vasca, la China Venicia, Mar?a la Tero, Carmen Gomez, la Parda Flora y la famos?sima rubia Mireya, que actu? en locales de muchos barrios porte?os. Mireya, tambi?n conocida como la Oriental porque naci? en Uruguay, inspir? dos tangos: Tiempos viejos, de Manuel Romero y Francisco Canaro, y La rubia Mireya, de Augusto Gentile.Pero el tango como danza no quedaba limitado a los bajos fondos o a sus ambientes cercanos. Se extender? a los barrios proletarios y seria la alegr?a de bodas, cumplea?os y fiestas de todo tipo.

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